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Me voy a vivir al extranjero. Adaptarse a un nuevo país

victoria Arquitecto
Jun 26, 2015
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Consejos para la gente que decide irse a trabajar y a vivir al extranjero

Me voy a vivir al extranjero. Adaptarse a un nuevo país. Hace unos meses escribí unos artículos personales en los que narraba mi experiencia acerca de los preparativos, la decisión y el trámite de la mudanza cuando decidí mudarme al extranjero:


http://vilssa.com/me-voy-a-trabajar-y-a-vivir-al-extranjero-la-decision

http://vilssa.com/me-voy-a-trabajar-al-extranjero-la-mudanza

Han pasado algunos meses y ya estamos totalmente instalados. Sin embargo, mi experiencia no termina ahí, ya que lo más difícil es la adaptación a tu nuevo entorno, lo que no resulta tan sencillo como al principio creía.

Cuando llegué, los primeros días fueron muy emocionantes y estresantes, ya que había que solucionar cuestiones como el alquiler de un apartamento, el transporte, contratar luz, agua, etc… vamos lo mismo que en mi ciudad de origen cuando me marché de casa de mis padres hace muchos años. Aunque parezca algo sencillo, en realidad no lo es tanto, ya que al estar en un país distinto al tuyo, muchos procedimiento son diferentes y lo más trivial se convierte en un problema. Lo mejor es poner buena cara a todo y no intentar hacer que los demás hagan las cosas como tu crees que se deben hacer, de esa forma evitarás muchas frustraciones.

Mi experiencia está siendo muy enriquecedora aunque ciertamente dura, ya que muchas de las cosas que tenía previstas no están saliendo como yo pensaba y eso crea  mucha ansiedad que hay que combatir si no quieres que todo se venga abajo. Si te encuentras en mi caso y estas pensando en irte a trabajar o a vivir al extranjero, me gustaría compartir contigo algunos consejos:

Existen tres aspectos importantes que hacen que al principio puedas no sentirte muy a gusto: melancolía de haber dejado atrás tu entorno, adaptación a una nueva cultura y cuestiones personales o profesionales.

La melancolía. Aunque parezca el más grave de todos, creo que en realidad es el menos importante. Echar de menos a tus amigos, tu familia o tu entorno es algo normal y, sin duda, común para todos los que se ven obligados a dejar atrás su hogar. Lo cierto es que dependiendo de cada uno, la melancolía es algo que se supera más o menos rápido y por lo tanto, no se trata más que de un sentimiento humano que incluso, podemos convertir en algo positivo, ya que valorarás más lo que tuviste y apreciarás mejor las pequeñas cosas del día a día. Afortunadamente hoy en día existen medios de comunicación tan eficientes que se puede decir que hoy por hoy hablo más con mi familia de lo que lo hacía cuando vivía cerca de ellos. 

Adaptación a una nueva cultura. Es muy usual que al principio te sientas diferente. A mi personalmente me cuesta mucho adaptarme a una nueva forma de ser y de actuar. Tu primera reacción es pensar: “esta gente esta loca y no sabe lo que hace”. A mi me cuesta mucho ver aspectos de la vida cotidiana a los que no estoy acostumbrado y muchas veces reacciono de forma brusca. El gran problema a la hora de adaptarte a una nueva cultura es que necesitas que la gente te acepte y eso no es nada fácil. Cuando estas en tu país de origen y criticas algo que no te gusta, a lo peor te pueden tildar de radical o inconformista, pero no te rechazarán por hacerlo. Sin embargo, cuando estas en un país que no es el tuyo tienes que intentar ser muy diplomático ya que verán todos tus comentarios como una ofensa. A todos nos ha pasado alguna vez que un extraño nos critica algo y nuestro primer pensamiento es invitarle a que se vuelva a su “casa” si no le gusta la nuestra. Esta reacción humana es natural pero en el caso de los expatriados es una cuestión delicada porque por un lado tu necesitas hablar y expresar tus opiniones, pero por otro lado tienes que tener mucho cuidado con lo que dices. Mi consejo es que intentes evitar arrojar opiniones sobre el país cuando estés con gente del lugar y sobretodo nunca hagas comparaciones. Nunca digas: “pues en mi país…..”

Para mi, la adaptación a una nueva cultura no está siendo difícil, aunque si curiosa. Es cierto que hay cosas que no entenderé nunca, pero en realidad, no me suponen un problema y tampoco me frustran ya que siempre he sido bastante flexible. Conozco gente que no lo lleva bien y termina amargándose la vida por cosas realmente tontas. Todo depende de tu carácter y lo cierto es que aquellos cuya forma de ser es muy lineal y ortodoxa lo pasan muy mal cuando viven en países distintos al suyo, sobretodo, cuando estos países tienen un menor nivel de desarrollo que el de origen.

La tercera cuestión que condiciona mi adaptación tiene que ver con cuestiones profesionales. De los tres aspectos es el que menos puedo controlar y es el más difícil de resolver. Cuando decidimos irnos, el motivo principal fue pensar que íbamos a tener muchas más oportunidades que en nuestro país, sin embargo, las cosas no son nada fáciles y no están funcionando como a mi me hubiese gustado. 

Conozco muchísima gente que ha tenido que regresar por motivos profesionales, generalmente porque no encontraban trabajo o el que encontraban no era de calidad. Si tienes la suerte de tener una oferta de trabajo previa, habrás resuelto el 80% de tus problemas y seguro que tu proceso de adaptación es mucho más rápido. Si no es así, personalmente, te aconsejo que tengas paciencia y sobretodo que no te desanimes. Yo lo que hago es pensar en que mi situación inicial no era buena y que comparativamente no estoy tan mal. Se que el tema profesional se arreglará antes o después y lo único que tengo que hacer es no desanimarme y seguir luchando. Además, siempre se podrá volver.

Eso si, lo que yo haría si pudiese volver atrás es garantizar en mayor medida, la disponibilidad de un puesto de trabajo antes de marcharme. No pienses que porque alguien te comenta que en ese país es muy fácil encontrar trabajo, vas a llegar y besar un santo. Aunque estés muy preparado y tengas contactos, esas cuestiones nunca se resuelven de forma inmediata, ni allí ni en tu país. Es por ello que, quizás de los tres aspectos sea este el más importante ya que no está en tus manos el poder decidir si trabajas mañana o no y si la cosa se complica, puede ser un motivo de frustración e inadaptación, sin contar claro está con los problemas económicos.

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victoria
Arquitecto
Soy una persona apasionada por la arquitectura y la ciudad

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