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Evita los dolores musculares eligiendo la mejor cama

Oct 27, 2018
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El somier, el colchón y las almohadas. Los componentes de una cama


Evita los dolores musculares eligiendo la mejor cama

Hoy queremos tratar un tema muy importante para nuestra salud y al que muchas veces no damos la importancia necesaria: se trata de pensar en nuestro descanso diario, en pensar en todas esas horas que pasamos durmiendo.

Cuando hablamos de decoración, a veces nos fijamos más en las cuestiones estéticas que en cuestiones prácticas y funcionales. Si hablamos de una televisión, quizás las consecuencias de elegir mal no sean muy graves, pero cuando hablamos de una cama, podemos pagar muy caro el haber hecho una mala elección. Todo es importante, pero gastarse un poco más de dinero en un buen somier, un buen colchón y unas cómodas almohadas puede significar más beneficios para nuestra salud que gastarse el dinero en el último modelo de televisión.

Vamos a ayudarte a elegir bien y encontrar la mejor relación calidad precio adaptada a tus necesidades. Empecemos por el somier o la base.

El somier o la base de la cama.

Toda cama debe tener una base  o un somier. Existen muchos tipos de base diferenciados básicamente por el diseño de su estructura. Veamos qué es lo más importante cuando hablamos de base para camas:

1-La rigidez. El somier o la base de la cama,  junto al colchón forman un conjunto que debe mantenerse lo suficientemente rígido como para no crear deformaciones que hagan que adoptemos posturas poco recomendables para nuestra espalda cuando descansamos. Las personas que sufren de dolores de espalda deben prestar especial atención a este aspecto. De hecho, hace algunos años era frecuente  encontrarse con bases de cama donde se colocaban tableros rígidos de madera para aumentar la rigidez del conjunto… Afortunadamente, hoy eso no es necesario.

Una de las bases más utilizadas hoy en día son las formadas por lamas de madera tensada apoyadas bien sobre estructura liviana de madera o sobre un armazón metálico. La ventaja de las lamas es que nos aportan flexibilidad y permiten colchones de espesor muy reducido. Lo somieres de lamas son muy ligeros y se pueden mover fácilmente de un dormitorio a otro o incluso acoplarse uno sobre otro, lo que nos permite gran versatilidad.

Otra de las ventajas de los somieres de lamas es que tienen precios muy atractivos comparados con otro tipo de bases, así que pueden ser una buena opción cuando buscamos algo funcional y no queremos gastar mucho dinero.

Por último, otra gran ventaja de los somieres de lamas es que tienen un cómodo mantenimiento, de tal forma que si se rompiese alguna lama, es fácil encontrar un repuesto y sustituirlo tu mismo.

Las bases tapizadas. Sin entrar en subcategorías, podemos agrupar dentro de un segundo grupo de bases aquellas que consisten en soportes fijos que no están formados por lamas o láminas sino por estructuras fijas que  están forradas, este segundo grupo de bases de camas se caracteriza sobretodo por su acabado fino y cuidado. Los tapizados nos aportan una imagen más glamurosa a la habitación, evitando así, ver la fría estructura de un somier metálico.

2-La funcionalidad. El segundo gran aspecto que tenemos que considerar a la hora de elegir una base para nuestra cama es la funcionalidad. Cuando nos referimos a funcionalidad tenemos que fijarnos en: el peso de la base, la facilidad para transportarse de un lado a otro y el aprovechamiento del espacio que hay entre el suelo y el colchón.

El peso y la facilidad de transporte. ¿cuántas veces habéis tenido que mover una cama de un dormitorio a otro? Seguro que no os ha resultado sencillo. Si tenemos la seguridad de que vamos a necesitar mover la cama con mucha frecuencia, lo mejor es optar por un somier de lamas de estructura metálica porque son fácilmente desmontables y pesan muy poco en comparación con otro tipo de somier.

Sin embargo, si lo que buscamos en funcionalidad y estética podemos optar por lo famosos canapés, que aunque engloba muchos tipos de somier, generalmente es el nombre que le damos a las bases de camas que tienen compartimentos integrados. Podemos encontrar muchos diseños, pero lo fundamental de un canapé es que aproveche muy bien el espacio entre el suelo y el colchón, bien sea con cajones, con estructuras abatibles, etc….

Las camas nido son otra forma interesante de aprovechar el espacio que hay entre el suelo y la cama, aunque en este caso se aprovecha colocando otra cama abatible debajo, lo que nos permite tener dos camas en una. Sin duda son una forma muy funcional de utilizar los somieres, sobre todo para dormitorios infantiles o dormitorios para invitados. Nos encontramos nuevamente con un sinfín de opciones para camas nido, desde las más baratas, compuestas por estructuras metálicas y lamas, hasta las más complejas, realizadas con somieres tapizados o forrados con estructuras de madera. Podemos incluso encontrar combinaciones de camas nido más complejas que combinen una segunda cama con una estructura de cajones o somieres abatibles.

En definitiva, cuando hablamos de funcionalidad, en lo que  nos debemos fijar es en cómo aprovechar el espacio que hay entre la cama y el suelo.

3-La calidad de la estructura y de los materiales de la base de nuestra cama. Hoy en día, la mayoría de camas están fabricadas con muy buenos estándares de calidad, pero antiguamente era frecuente encontrar camas que se rompían a los dos días.

Tradicionalmente y antes de la aparición de las lamas o laminados tensados, la estructura de una cama se realizaba con madera encolada. La madera, aunque es un material noble y resistente no siempre estaba bien ensamblada, lo que hacía que con el peso y el uso terminase soltándose y provocando una rotura desagradable.

Con la llegada de las estructuras de acero, el tema de la resistencia mejoró considerablemente y hoy en día es difícil encontrarse con camas que se rompen en medio de la noche, así que podemos estar tranquilos. Casi con total seguridad podemos decir que cualquier base que compres hoy no te dará ningún problema, así que no hay motivos para elegir madera o acero desde el punto de vista de la durabilidad, otro tema distinto es desde el punto de vista de la estética.

El colchón. El colchón junto al somier componen la cama propiamente dicha. Ahora bien, aunque ambos elementos son importantes, sin duda, la calidad del colchón es determinante a la hora de elegir una buena cama.

El colchón es todo funcionalidad ya que en realidad nunca lo vamos a ver al estar tapado por sábanas y colchas, así que no nos debe importar su estética y si su composición.

Existen muchos tipos de colchones, pero como hemos comentado anteriormente con respecto a los somieres, los estándares de calidad que cumplen hoy en día las empresas nos dan la garantía de que cualquier colchón que compremos nos va a ofrecer unas mínimas prestaciones, algo que no ocurría antiguamente, cuando nos podíamos encontrar con desagradables sorpresas con colchones que se suponían “nuevos”.

Un colchón puede estar fabricado a partir de:

-Plumas. Aunque ya no es usual encontrar este tipo de colchones, tradicionalmente el colchón estaba relleno de plumas de ave. Eran colchones cómodos pero de muy difícil mantenimiento ya que cualquier rotura del forro provocaba un auténtico problema

-Colchones de goma espuma. Los colchones de goma espuma se siguen fabricando hoy en día, bien a base de pequeños trozos que rellena el forro de colchón o bien a partir de planchas enteras.

-Colchones de muelles. Los colchones de muelles puede que sean los más populares de todos debido a su buena relación precio. Hoy en día suelen ser de muy buena calidad, pero siguen sufriendo el inconveniente de la posible rotura de un muelle que inhabilita el colchón completo y que además resulta muy incómoda.

-Colchones “viscoelásticos”. Dentro de los colchones viscoelásticos,  englobamos todos los colchones compuestos de materiales sintéticos como el poliuretano. Existen muchas variantes, pero básicamente se trata de materiales de alta densidad que buscan la deformación controlada.

Los colchones viscoelásticos tienen “memoria”, es decir, conservan la forma del cuerpo y se adaptan a él controlando la deformación. Son colchones lo suficientemente rígidos como para mantener una buena postura durante el sueño pero sin llegar a hundirse o deformarse excesivamente.

-Colchones de látex. El látex es una resina que tiene como ventaja su elasticidad. Digamos que está a medio camino entre los colchones de muelles y los colchones viscoelásticos.

No se puede afirmar con rotundidad que material es mejor, aunque en principio hoy en dia, los mejores colchones son los viscoelásticos. Aunque un buen colchón de muelles puede resultar mejor que un mal colchón viscoelástico. La pregunta sería, ¿cómo distinguimos un colchón bueno de uno malo? pues lo cierto es que no hay una regla para hacerlo, así que nos tenemos que dejar aconsejar por los expertos, por las opiniones de los consumidores y muchas veces, incluso por las referencias de la marca del fabricante. Aunque, como ya hemos mencionado, hoy en día podemos estar más o menos tranquilos porque la mayoría de fabricantes ofrecen productos cuyas especificaciones están muy claras y es difícil que nos den “gato por liebre”

Si tuviéramos que mencionar alguna desventaja de los colchones de látex y de muelles frente a los viscoelásticos sería que tanto el colchón de látex como el colchón viscoelástico deben voltearse cada cierto tiempo para evitar la deformación permanente del colchón, algo que con el viscoelásticos no sucede

Podemos encontrar muchas combinaciones, algunas utilizan gel en combinación con espumas, mejorando así la deformabilidad, otros combinan varias capas con distinta rigidez, algunos combinan los muelles con el látex o los viscoelásticos con los muelles como los colchones Mlily, etc…¿Pero qué es lo que debemos buscar en un buen colchón?

Si lo que buscas es un buen colchón tienes que plantearte dos cosas: el uso que le vas a dar y tus características físicas. No es lo mismo necesitar un colchón para una cama de un niño que va a ser utilizada de vez en cuando que un colchón para  uso diario que va ser usado por una persona con problemas de espalda.

Si no queremos gastar mucho dinero porque o bien no lo tenemos o bien porque no vamos a darle un gran uso al colchón, podemos optar por un colchón de muelles de calidad media,pero si lo que buscamos es durabilidad y gran calidad, debemos optar por colchones viscoelásticos. El látex es buena opción y podríamos decir que se queda a la mitad entre un colchón de muelles y un colchón viscoelástico

-La almohada. Si tuviéramos que decir qué es más importante ¿la almohada o el colchón? tendríamos que decir que casi están empatados, aunque lo cierto es que se soporta mejor un mal colchón que una mala almohada, o por lo menos podemos resistir más noches durmiendo con un mal colchón que con una mala almohada. ¿quien no se ha despertado alguna vez con dolor de cuellos tras haber dormido en una cama diferente a la habitual?

El tema de la almohada es delicado porque condiciona la postura en la que dormimos, de tal forma que una mala postura puede suponer un mal descanso. La postura del cuello determina no sólo la forma que adopta la columna durante la noche sino cuestiones tan importantes como los ronquidos o la dificultad para respirar. Por lo tanto, la elección de una almohada es muy importante si queremos asegurar un descanso de calidad.

¿Pero cómo elijo la almohada que mejor se adapta a mis necesidades?

Pues no es tan fácil porque la elección va a depender de varios factores como por ejemplo, la postura en la que dormimos, ya que no es lo mismo dormir boca abajo que de lado. El problema es que muchos de nosotros no dormimos en una sola posición sino que vamos cambiando durante la noche. En todo caso, si la elección se basa en la postura en la que dormimos:

-Dormir boca arriba. En este caso necesitamos una almohada fina para no forzar el cuello en exceso

-Dormir de lado. En este caso, lo mejor es optar por una almohada gruesa para poder conservar la columna lo más estable posible

-Dormir boca abajo. Si dormimos boca abajo, necesitamos también una almohada fina que no nos obligue a levantar el cuello mientras dormimos.

El problema, como hemos comentado antes, es que no siempre dormimos en la misma posición, así que lo más recomendable para la mayoría es elegir una almohada de espesor medio y tener en cuenta otras cuestiones como puede ser el material.

El material de la almohada:

Las almohadas, al igual que los colchones, las almohadas han evolucionado mucho en los últimos años, tomando protagonismo los materiales sintéticos, con precios muy competitivos y altas calidades.

-Las plumas: la almohada de plumas es un clásico. Son almohadas cómodas pero muy deformables y que presentan varios inconvenientes: pueden provocar alergias y son poco rígidas, lo que hace que sean bastante finas. Por lo tanto, este tipo de almohadas están indicadas para aquellos que duermen boca abajo.

-Almohada rellena de poliéster. Son almohadas de materiales sintéticos bastante económicas. Tiene el problema que con el tiempo se deforman, así que son aconsejables para usos poco intensos. Desde el punto de vista de la deformabilidad son similares a las almohadas de plumas, pero a diferencia de estas, no suelen provocar reacciones alérgicas.

-Almohadas de látex. Al igual que con los colchones, la incorporación de nuevos materiales ha aportado grandes ventajas al mundo del descanso. El látex nos permite tener almohadas rígidas no deformables y que se adaptan a la forma del cuerpo. El problema de estas almohadas es el precio, pero sin duda, las prestaciones que ofrecen, compensan el coste. Este tipo de almohadas son aconsejables para usos intensos

-Almohadas de gel. Almohadas viscoelasticas. Cada día aparecen nuevas combinaciones de materiales que, al igual que con los colchones, buscan dos cosas: durabilidad y deformabilidad controlada. El gel o las espumas de poliuretano, combinadas con otros productos como el aloe vera, nos permiten obtener almohadas firmes que conservan su forma con el tiempo y que permiten un uso muy intenso, estas almohadas adoptan la posición del cuerpo pero no se deforman de forma permanente.

Por último tenemos que hablar de las almohadas con formas especiales.

Si bien el material es determinante a la hora de elegir una almohada, hoy en día podemos encontrar almohadas con formas especiales que nos ayuden a adoptar determinadas posiciones durante el sueño. Dentro de este tipo de almohadas podemos mencionar por ejemplo:

-Las almohadas cervicales. Este tipo de almohadas adoptan la forma del cuerpo. Tiene una forma ondulada que ocupa el espacio del cuello. No son todas iguales y la elección va a depender de cada uno. Existen distintos tamaños y materiales, pero todas ellas tienen que ofrecer gran rigidez, por lo que las almohadas cervicales no se realizan ni con plumas ni con fibras.

-Almohada de viaje. Las almohadas de viajes cumplen una función muy sencilla y práctica: mantener el cuello erguido cuando dormimos sentados. Este tipo de almohadas están pensadas para utilizarse solo en posición de sentado y lo que las diferencia entre ellas es el material del que están rellenas, de tal forma que podemos encontrar desde almohadas rellenas de poliéster que no suelen durar mucho hasta almohadas de gel que nos duraran muchos años y viajes.

 

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