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Un viaje con alforjas y tu bicicleta

Paraxo Garcia Arquitecto
Ene 21, 2015
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Qué debo saber a la hora de comprar unas alforjas para mi bicicleta

Un viaje con alforjas y tu bicicleta. ¿Te vas de viaje con tu bicicleta?¿Por fin te has decidido a emprender el camino de Santiago en bici? Si es así, seguro que ya estás pensando en cómo transportar las cosas que necesitarás día a día, y para ello existen las alforjas de bicicleta.

Eso si, y no nos cansaremos de decirlo. Cuánto menos peso lleves dentro de tus alforjas y más pequeñas sean estas, mejor que mejor. No te vas en coche y no se trata de no dejarte nada, sino mas bien todo lo contrario. Créeme, sólo necesitas un par de mudas y poco más. Aprende a sobrevivir con lo mínimo. (Tus piernas lo agradecerán).

Qué debo saber a la hora de comprar unas alforjas para mi bicicleta


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Y dicho esto, citemos algunos consejos prácticos para decidirnos por un tipo u otro de alforja para bicicleta.

1-¿Dónde coloco las alforjas? Las alforjas se puede colocar en la parte delantera de la bicicleta o en la parte trasera. También existen bolsas que pueden instalarse en el manillar.

Ahora bien, ¡Mucho cuidado! Si colocas unas alforjas en la parte delantera y en el manillar, debes tener en cuenta que te resultará mucho más difícil controlar la bici. Y además, ¿Por qué necesitas llevarte la casa a cuestas?

Lo mejor es colocar las alforjas en la parte trasera, es lo más cómodo y seguro.

2-Y que necesito para mis alforjas. Para colocar unas alforjas en la bicicleta necesitas:

a-Las propias alforjas

b-El trasportín. Este elemento es un anclaje metálico que se atornilla al cuadro de la bici. Y para que esto sea posible,  el cuadro de la bicicleta tiene que estar debidamente preparado. Tranquilo, el 90% de las bicicletas lo están (salvo las de carretera)

Qué debo saber a la hora de comprar unas alforjas para mi bicicleta

Pero que pasa si no es así. Si no tienes los orificios en el cuadro (al lado del freno trasero) para soportar el trasportín, tenemos varias opciones:

-Hacerlos nosotros mismos. Es fácil, pero a muchos posiblemente no les parezca buena idea

-Comprar otro tipo de trasportín. Tenemos otra opción y es comprar otro tipo  de trasportín que se apoye en el eje de la rueda y en la barra del sillín. Hay un tipo que se apoya sólo en la barra del sillín (para bicis muy especiales), ahora bien este tipo de trasportín soporta muy poco peso, por lo que olvídate de una alforja de 62litros de capacidad (tendrás que conformarte con una pequeña mochila) Además, este tipo de trasportines no sirven para alforjas laterales (ya que no tiene protecciones en los lados), sólo puedes colocar una bolsa encima.

Consejo: Trasportín trasero con doble apoyo, uno  en el eje de la rueda y otro, a ser posible, en el cuadro y no en la barra del sillín.

Y si no quieres renunciar a llevarte contigo toda tu casa, pues añade un trasportín en la rueda delantera, y si aún así no tienes suficiente, coloca una bolsa en el manillar. Eso sí, prepárate para pedalear duro.

3-Y dicho esto, qué alforja elijo. ¿Vas a estar toda la vida de viaje? Posiblemente no. Así que no te gastes una pasta en una alforja que no vas a utilizar. Las hay baratas y dan un buen uso.

Básicamente podemos encontrar dos tipos:

-Alforjas rígidas. Tienen la ventaja de que no se suelen mover y evitan incómodos percances con los radios de la rueda. El problema es que sólo sirven para la bici y no son muy útiles para utilizarlas en otras situaciones (son más parecidas a una maleta) Su peso suele ser mayor que el de las alforjas flexibles.

-Alforjas en módulos flexibles. Son las más utilizadas hoy en día. Se componen de distintas piezas que se pueden separar fácilmente. Pesan poco y son más versátiles que las alforjas rígidas. El único problema es que debes tener un  poco más de cuidado de que no se metan entre los radios de la rueda.

4-Y que pasa con la lluvia. Con la lluvia no pasa nada y además, no puedes evitarlo. Las alforjas no son 100% impermeables aunque te digan lo contario. Algo que es de agradecer, porque si fuesen impermeables completamente no dejarían transpirar, lo que sería un auténtico problema desde el punto de vista higiénico (ropa y demás enseres que llevas dentro de la alforja, olores,….)

Si llueve, tendrás que colocar un plástico o una protección sobre la alforja y cuando deje de llover, quitarla.

Y recuerda, MENOS ES MÁS. No eres un coche, las alforjas pesan.

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Paraxo Garcia
Arquitecto
Soy arquitecto y urbanista. Me encanta escribir sobre temas relacionados con la arquitectura, la ciudad y las cosas de la vida cotidiana

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