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El sistema de aislamiento exterior de fachadas o SATE

victoria Arquitecto
Oct 27, 2015
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¿Qué es el SATE? ¿Cuánto cuesta el SATE? ¿Resulta un sistema eficiente en todos los casos?

SATE. Sistema de aislamiento térmico exterior. ¿De qué se trata?


El SATE se define como sistema de aislamiento térmico exterior para edificios. Se trata de un concepto que se presenta como algo innovador, pero que en realidad se fundamenta en principios constructivos muy antiguos. Lo cierto es que hoy en día, parece que rebautizar las cosas supone una estrategia publicitaria necesaria para vender ciertos productos y es algo que no es ni malo ni bueno, siempre y cuando no se apropien del concepto ciertos fabricantes o que los profesionales del sector puedan llegar a confundir el envoltorio con lo que hay dentro.

Pero vamos al grano, en qué consiste el SATE o aislamiento térmico exterior y que ventajas tiene, ¿Cuánto puede costar? ¿Resulta apropiado para todas las construcciones? ¿Cuándo es más eficiente?

Ejemplo de mal uso del SATE

Respondamos a todas estas preguntas.

Definición del SATE. El SATE es un sistema constructivo que utiliza el concepto de aislamiento por el exterior de la fachada. Esta solución es posiblemente una de las mejores opciones en casi todos los casos, y si no se ha utilizado de forma recurrente en más proyectos es por que los sistemas de aislamiento que existen actualmente en el mercado tienen unas características físicas que los hacen poco adecuados para resistir las condiciones atmosféricas del exterior de un edificio.

El SATE ha sabido aprovechar de forma eficiente ciertos materiales aislantes para poder convertirlos no sólo en una barrera térmica sino también en una flexible terminación de fachada. El material que más se utiliza como aislamiento en estos casos es el poliestireno expandido, aunque se pueden usar otros materiales como la lana de roca. El éxito o fracaso de una fachada realizada con el sistema de SATE radica más en la terminación exterior, que es la que da rigidez al aislamiento para que pueda resistir las inclemencias del tiempo. Esta terminación exterior suele basarse en proyecciones de mortero rígido que luego puede pintarse. También se pueden emplear otros materiales como los cerámicos, chapados pétreos o cualquier otro material que aporte rigidez. Todo va a depender del estudio económico y la viabilidad constructiva.

¿Por qué el aislamiento al exterior funciona mejor que un aislamiento al interior de la fachada? En realidad la funcionalidad del sistema de aislamiento debería medirse en base a nuestras necesidades o mejor dicho, al uso que se le va a dar a un edificio. Afirmar de forma tan tajante que el aislamiento térmico al exterior en un fachada es el mejor sistema posible es un atrevimiento que sólo los comerciales de los fabricantes deberían atreverse a realizar.

En realidad, un aislamiento se debe diseñar o proyectar en función a ciertos condicionantes, esto quiere decir que debemos conocer cuales son las necesidades debidas al uso de un edificio, su entorno, condiciones climáticas, orientaciones, etc… Poniendo un ejemplo sencillo, podríamos afirmar que el SATE resulta poco eficaz cuando el uso del edificio va ser esporádico y necesita adaptar sus condiciones térmicas interiores a usos muy concretos, por ejemplo: una sala de conferencias en la que nuestra prioridad sea calentar rápidamente un espacio para usarlo sólo un par de horas.

¿Por qué decimos esto? La explicación es muy sencilla. El SATE o aislamiento exterior térmico trabaja eficientemente gracias un sencillo principio, el gradiente de calor se produce en la parte exterior de la fachada lo que contribuye a que el calor se concentre en el interior, lo que ayudado por la masa de los materiales de cerramiento interior o de cámaras de aire, contribuye a una más eficiente conservación del calor, sobre todo si trabajamos con la inercia de ciertos materiales. Esto no es necesario cuando buscamos calentar muy rápidamente una sala, en este caso nos interesa que el aislamiento este en el interior y que sea el propio aire el que caliente el espacio, procurando que dicho calor no se disipe en la masa de los materiales de cerramiento, lo que haría que los tiempos de transmisión de calor fueran largos y que cuando alcanzásemos la temperatura de confort, la sala ya se habría desocupado.

¿Y dicho esto?¿Cuándo es más eficiente el uso de SATE o aislamiento exterior de fachadas?

Teniendo en cuenta que la mayoría de edificios se proyecta para usos continuados, el SATE es en el 90% de los casos una muy buena alternativa como terminación de fachada. Sin embargo, presenta algunas limitaciones, ya que muchas veces nos obliga a adoptar soluciones constructivas caras como puede ser un posterior chapado. Algunas de las aplicaciones del SATE son:

-Rehabilitaciones: Cuando necesitamos aumentar la resistencia térmica de un edificio antiguo y no podemos intervenir en el interior del cerramiento.

-Nuevas construcciones: Cuando es necesario alcanzar un gran nivel de aislamiento y no queremos aumentar el espesor del cerramiento más de lo necesario.

-Entramados ligeros. Las construcciones de entramados ligeros (erróneamente relacionadas con las casas prefabricadas) encajan perfectamente con el concepto de SATE, ya que conseguimos ahorrar material, disminuir los plazos de construcción y obtener unos aislamientos térmicos muy elevados.

Posiblemente la combinación del SATE con la construcción de sistemas de entramado ligero en seco es una de las soluciones más eficientes que  podemos adoptar hoy en día.

¿Cuánto cuesta el SATE? Un sistema de aislamiento exterior es a simple vista bastante caro. Estamos hablando de más de 80€/metro cuadrado, que se puede incrementar dependiendo de la complejidad de la fachada y de la terminación final.

El uso del SATE sólo es rentable cuando optimizamos el sistema de envolvente de fachada, en caso contrario resulta poco eficiente ya que aumentaríamos enormemente el coste. Existen casos, como el que se observa en la foto adjunta de este artículo, en los que el SATE sólo ha contribuido a incrementar el precio final de fachada.

El SATE no se puede entender sólo como un sustitutivo del aislamiento tradicional sino como un complemento que se debe proyectar en conjunto con el resto de la envolvente.

Inconvenientes del SATE  o aislamiento exterior de fachada. El SATE presenta varios inconvenientes. Sobretodo cuando no se diseña de forma coherente:

1-Resulta muy caro frente a otros sistemas de aislamiento en el interior del cerramiento.

2-Necesita mano de obra muy especializada.

3-Se deben resolver correctamente ciertos encuentros para evitar puentes térmicos (ventanas, puertas, huecos y formas irregulares)

4-En ciertas condiciones de clima, se puede llegar a sobredimensionar el aislamiento, resultando la obra más cara y menos eficiente.

Con todo ello, el SATE supone una forma inteligente de construir y resolver ciertos proyectos, y cuando es utilizado de forma correcta, supone también una reducción del presupuesto final y una disminución en los plazos de construcción.

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victoria
Arquitecto
Soy una persona apasionada por la arquitectura y la ciudad

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