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El hipocausto y la gloria, el antecedente del suelo radiante

Paraxo Garcia Arquitecto
Dic 09, 2013
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El hipocausto y la gloria son los antecedentes del actual sistema de calefacción por suelo radiante

El hipocausto y la gloria, el antecedente del suelo radiante.  Existen muchos tipos de calefacción empleados desde antiguo en viviendas y edificios, desde aprovechar el propio calor de los animales hasta sistemas complejos de canalizaciones por los que se hace circular aire o agua caliente.


El hipocausto y la gloria son los antecedentes del actual sistema de calefacción por suelo radiante

Hoy en día los sistemas de calefacción no han evolucionado tanto desde el punto de vista del sistema de distribución de calor, en realidad nos seguimos basando en tres principios: convención, conducción y radiación, aunque los podemos emplear de distintas formas, buscando sobretodo la eficiencia energética.

Uno de los sistemas más empleados y eficiente (siempre y cuando se cumplan una serie de condicionantes externos determinados) es el suelo radiante. La calefacción de suelo radiante consiste en calentar una superficie que emitirá calor por radiación. Existen varios sistemas de suelo radiante: podemos encontrar suelo radiante mediante sistemas de agua o aire caliente o suelo radiante mediante resistencias eléctricas.

El suelo radiante obtiene el calor de calderas que a su vez pueden ser eléctricas, de gas, gasóleo, o combinadas con energías alternativas como la geotermia. Del diseño de todo el conjunto dependerá la eficiencia final de la instalación.

El hipocausto y la gloria, el antecedente del suelo radiante. El suelo radiante actual es una evolución de sistemas conocidos desde muy antiguo: el hipocausto romano o la gloria castellana.

El hipocausto romano era un sistema de calefacción empleado, sobretodo para calentar las termas del imperio romano. El sistema es bastante sencillo ya que combina dos principios: la convención y la radiación. En la práctica, un hipocausto consistía en un espacio bajo el suelo, una especie de cámara por la que se hacia circular aire caliente que calentaba el suelo y este, a su vez, emitía calor por radiación. En el exterior del edificio se situaba la caldera, que era un horno que se encargaba de calentar el aire que posteriormente circulaba por la cámara de aire.

El hipocausto no lograba calentar un espacio a temperaturas superiores a los 30 grados, y a veces se combinaba con otros sistemas de conducción para aprovechar mejor el calor del aire y distribuirlo más eficientemente en las distintas estancias de un edificio.

La gloria castellana. La gloria castellana es un sistema casi similar al hipocausto, aunque en este caso se utiliza sólo para definir el sistema de calefacción de las casas populares de la zona de Castilla en España. La gloria consistía en un hogar (caldera) situada en el exterior de la vivienda y donde se realizaba la combustión de distintos materiales para calentar aire que se hacia circular por una cámara de aire situada bajo el forjado de la vivienda.

El sistema de calefacción mediante una gloria es parecido al de una chimenea, pero hay una diferencia fundamental: mientras que en una chimenea se producen gases tóxicos que terminan mezclándose con el aire de la vivienda, en la gloria los gases circulan por debajo del suelo y no se mezclan con el aire de la habitación. Otra de las ventajas de la gloria frente a una chimenea convencional es que en la gloria se puede conducir el calor por distintas estancias de una vivienda, mientras que una chimenea limita la zona calefactada al lugar donde esta se encuentra.

¿Es eficiente una gloria o un hipocausto en la actualidad? Aunque resulte muy atractivo y se pueda pensar que la gloria y el hipocausto pueden ser alternativas a la calefacción actual, hay que decir que no es así. La gloria y el hipocausto son sistemas muy poco eficientes y el rendimiento de calefacción es demasiado bajo. Sin embargo, actualmente su se pueden emplear sistemas que funcionan bajo los mismo principios, como el suelo radiante y que combinado con calderas o bombas de calor (lo que antes eran los hogares en glorias y hipocaustos) logran sistemas de calefacción de altos rendimientos y muy eficientes.

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Paraxo Garcia
Arquitecto
Soy arquitecto y urbanista. Me encanta escribir sobre temas relacionados con la arquitectura, la ciudad y las cosas de la vida cotidiana

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