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Negreira una villa con raíces hundidas en la prehistoria.

victoria Arquitecto
Ago 12, 2013
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Negreira una villa con raíces hundidas en la prehistoria.

Negreira una villa con raíces hundidas en la prehistoria. Sobre las fértiles tierras de Barcala, Negreira dormita al suroeste de la provincia de A Coruña, mientras el río Tambre dibuja elegantes meandros sobre el verde eterno del paisaje que la circunda. Para salvarlo se cree que los romanos levantaron la Ponte Vella, reconstruido en el medievo, y eslabón entre los municipios de Ames y Negreira.


Negreira una villa con raíces hundidas en la prehistoria.

Los abundantes restos arqueológicos encontrados en los límites de su jurisdicción revelan  asentamientos de florecientes pueblos primitivos. A 11 km de Negreira, el monte Corzán custodia un grupo de tumbas prehistóricas con enigmáticos círculos, signos indescifrables que se repiten en el dolmen de Espiñadero, de 32 m de diámetro y casi cinco de altura, formado por ocho grandes losas. Pero lo más sobrecogedor son dos figuras humanas cortadas a la altura del vientre, talladas burdamente por las manos de un artista prehistórico en sendos bloques de granito. Los estudiosos las encuadran en la cultura de los castros porque fueron halladas en Logrosa, junto las ruinas de unas impresionantes construcciones castreñas con foso y doble muralla.


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Estas piezas se exhiben en el Instituto de estudios gallegos de Santiago. La primitiva población de Negreira se asentó en la Calzada Romana que unía Caldas de Reis con la entonces Grandimirum, hoy Bradomil, donde al parecer explotaban ricas minas de plata. Los romanos la bautizaron con el nombre de Nicraria Tamara.

En el año 876, Alfonso el magno donará el feudo de Negreira a la  recién nacida sede compostelana. Un siglo más tarde, los piratas normandos invaden su territorio, abandonándolo poco después sin dejar títere con cabeza. Su reconstrucción se demora hasta el año 1113, año en el que el rey de Galicia da orden para cometer las obras. Durante el reinado de Isabel y Fernando se libera del señorío de Santiago y asciende a la categoría de villa realenga. En el siglo XVIII pierde su protagonismo y San Vicente de Aro ostentará la capitalidad del municipio. Se llega incluso a ignorar su nombre, siendo conocida como el Cotón, en clara referencia al pazo que recibe al visitante a la entrada del pueblo.

El pazo de Cotón y la capilla contigua de San Mauro son las obras más representativas de Negreira. Esta poderosa casa solariega atraviesa  la actual Carreira de San Mauro, antes camino Real, con una triple arcada y salones de paso que conducen al templete del culto. Los añadidos de los siglos XVII y XIX transfiguran y ocultan su origen medieval.

Las fiestas patronales de San Cristóbal, el 10 de julio y la de Santa Margarita, el 23 de septiembre, ofrecen la cuartada perfecta para visitar Negreira en todo su esplendor y con traje de gala, al son de la gaita y el tamboril. Dentro del municipio merece la pena visitar las iglesias románicas de Gonte, Portor  y Landeira, y las renacentistas de Liñao, Aro y Broño.

Fuente fotos:pinterest

®redactado por equipo editorial de construccion.vilssa

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