ciudades

Casas a la malicia en Madrid

victoria Arquitecto
Mar 07, 2013
0

Casas a la malicia. La historia de las casas a la malicia tiene mucho que ver con esa imagen picaresca del pueblo español, muy típica del siglo XVI.

Casas a la malicia en Madrid. La historia de las casas a la malicia tiene mucho que ver con esa imagen picaresca del pueblo español, muy típica del siglo XVI.


El origen de este concepto nace en el siglo XVI, en la época del reinado de Felipe II, que había convertido Madrid en la capital del reino. Al trasladar la corte, el Rey se percató de que  en la ciudad no había alojamiento suficiente para los cientos de funcionarios y empleados del estado que le acompañaban. Para solucionar este problema, el rey decidió promulgar una ley  que obligaba a los propietarios de viviendas de la capital a reservar ciertas dependencias para usufructo de la corona.

Casas a la malicia

La ley  especificaba que todo aquel que poseyera casas con más de una planta debía ceder las plantas superiores para acomodar a los funcionarios. Esta ley recibió el nombre de regalía de aposento.

Esta ley hizo que muchos madrileños comenzaran  a construir casas de una sola planta. En otros casos, siguiendo  la mejor tradición de la picaresca, buscaron maneras de evitar la ley.

Surgieron así alternativas curiosas para intentar engañar a los funcionarios de la corona. De aquí nace el término casas a la malicia.  Las casas a la malicia estaban construidas de tal forma que a la vista del viandante, parecía que sólo tenían una planta. Para conseguir ese efecto, se empleaban varias estrategias: colocar las ventanas a distintas alturas, hacer tejados abuhardillados, construir entreplantas abiertas al interior de los patios, etcétera, siempre buscando que resultase muy dificil saber cuántas plantas tenia el edificio exactamente.

Casas a la malicia

Se calcula que en la época existían más de 1000 casas de este tipo.

En el siglo XVIII, el gobierno intentó censar todas las viviendas de la capital, ya no para  alojar  a los miembros de la corte, sino para recaudar impuestos sobre la propiedad.

El gran problema que surgió entonces fue como identificar las distintas propiedades, ya que muchas de ellas se encontraban ocultas en entreplantas, patios interiores, etc.

Tras distintas soluciones, algunas de ellas poco efectivas, en el siglo XIX, con la ayuda de Mesonero Romanos, se consiguió implantar un sistema que consistía en nombrar todas las calles y numerar las distintas entradas a las viviendas. Este sistema ha perdurado hasta nuestros días.

Bibliografía: M.y P. Besas. Madrid Oculto. Ed.La lirería, 6ºed-2010

 ®Redactado por equipo editorial de arquitectura.vilssa

Viajes. Camino de Santiago por Oviedo.
Arte. Catedral de Santiago
victoria
Arquitecto
Soy una persona apasionada por la arquitectura y la ciudad

Artículos Relacionados

La tienda de Vilssa

 

Comentarios

Deja un Comentario

Tu email no será publicado.

Quieres que un experto se ponga en contacto contigo